Tras el proceso de divorcio o de regulación de medidas paternofiliales, se plantean muchas dudas sobre quién puede hacer determinados cambios que afectan a los hijos. Nos referimos a cambios como el domicilio donde van a vivir, dónde deben firmar el empadronamiento y cuestiones similares.

Lejos de la creencia de muchas personas, la atribución de la guarda y custodia a uno de los progenitores, no habilita a éste para hacer cualquier cambio que quiera.

La guarda y custodia confiere a quien se le ha atribuido, precisamente eso, el cuidado de los hijos y asistencia a los mismos, así como la convivencia con ellos. Pero no le habilita para tener más derecho ni poder de decisión, porque ahí es donde entra en juego la patria potestad. Igual ocurre con las custodias compartidas, dado que ambos progenitores pueden querer empadronar a los menores con ellos, no pudiendo hacerlo uno de ellos sin el consentimiento del otro. Entre otras cosas, porque el empadronamiento influye directamente en el centro educativo público que le sea asignado a los menores, y esa es una cuestión que debe decidirse entre ambos padres.

La patria potestad es el conjunto de derechos, atribuciones y deberes que tienen los padres sobre los hijos no emancipados. Los progenitores deben velar por ellos, y administrar sus bienes, si los tuvieren. Así, una decisión como es el centro escolar en el que estudien, el domicilio donde vivan, o si matricular al menor en una determinada religión como materia escolar o extraescolar, la asistencia de los menores a celebraciones religiosas, la asistencia de los menores a terapias psicológicas o de otro tipo, la elección de médico en tratamiento sanitarios cuando haya opción para ello… todas ellas son decisiones que ambos progenitores deben tomar conjuntamente. Muchas de ellas dependen de dónde se encuentren los menores empadronados, por lo que es necesario el consenso entre ambos progenitores.

Es más, por motivos de la residencia de los progenitores en un determinado municipio, y dándose los requisitos para ello, pueden existir beneficios fiscales, ayudas por situación de vulnerabilidad por precariedad económica (por ejemplo, por tener hijos a cargo, por tener familia numerosa, etc.).

En la mayoría de las ocasiones para la obtención de este tipo de ayudas, se necesita que los menores estén empadronados con el progenitor que vaya a solicitar esas ayudas, y nos encontramos con que de forma unilateral el progenitor que las solicita les empadrona en su domicilio sin contar con el consentimiento del otro, o incluso sin informar al otro (que puede estar en la misma situación), de la posibilidad de que él o ella también las soliciten. Lo que se traduce en un mal ejercicio de la patria potestad y en un enriquecimiento injusto por parte de ese progenitor.

Por tanto, por mucho que uno de ellos tenga atribuida la custodia, o sobre todo en los casos en los que existe custodia compartida, la respuesta a la pregunta sobre el empadronamiento es NO, o por lo menos no en todos los casos. Uno de los progenitores no puede unilateralmente decidir sobre cualquier cuestión que afecte a los hijos y que están atribuidas a la patria potestad, deben ser ambos los que decidan.

Si tienes problemas con tu expareja en estas y otras cuestiones, no lo dudes, pelea por tus derechos, llámanos o escríbenos a hablemos@hestiaabogados.es y te ayudamos.

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