Muchos son los interrogantes que se nos presentan cuando nos planteamos formalizar una unión de hecho.

El principal problema que nos encontramos es la carencia de una regulación estatal, que hace que debamos acudir a las normas de las distintas comunidades autónomas, lo que también deriva en la ausencia de un registro estatal de parejas de hecho.

En palabras del Tribunal Supremo, la unión de hecho o convivencia more uxorio suele definirse como aquella que ha de desarrollarse en régimen vivencial de coexistencia diaria, estable, con permanencia temporal consolidada a lo largo de los años, practicada de forma extensa y pública con acreditadas actuaciones conjuntas de los interesados, creándose así una comunidad de vida amplia, de intereses y fines, en el núcleo del mimo hogar (STS 18-5-1992).

En contra de lo que habitualmente se piensa, son muchas las diferencias existentes entre el matrimonio y la unión de hecho, a pesar de que podríamos decir que la finalidad es la misma: crear un hogar común.

En primer lugar, en lo que respecta a los hijos, no hay mucha diferencia puesto que los derechos de los hijos están protegidos en todos los ámbitos y en todas las comunidades, tanto en derechos y obligaciones, como padres y en los derechos sucesorios de los hijos, por lo que no hay ninguna diferencia legal entre ser hijo de pareja de hecho o de matrimonio. Lo mismo ocurre respecto de las medidas legales a adoptar en favor de los hijos ante una crisis de pareja (patria potestad, pensión de alimentos, régimen de visitas,…), no existiendo diferencias.

Lo que sí resulta diferente es el procedimiento judicial a seguir, puesto que en caso de encontrarnos ante hijos nacidos de un matrimonio el procedimiento a seguir sería el de separación o divorcio, mientras que en el caso de los hijos nacidos de una pareja de hecho, deberíamos acudir a un procedimiento de medidas paterno filiales.

En cuanto a la pensión de viudedad sí notamos algunas diferencias.

A este respecto, tienen derecho a la misma el cónyuge superviviente, en el supuesto de fallecimiento derivado de enfermedad común anterior al matrimonio, siempre que acredite que existen hijos en común o que el matrimonio se hubiera celebrado con un año de antelación al fallecimiento (salvo que se acredite un periodo de convivencia con el causante como pareja de hecho que, sumado al de duración del matrimonio, hubiera superado los dos años).

En cuanto a la pareja de hecho superviviente, esta tendrá derecho a la pensión de viudedad siempre y cuando acredite que los ingresos durante el año natural anterior al fallecimiento no alcanzan el 50% de la suma de los ingresos del miembro sobreviviente y de los del fallecido habidos en el mismo período (en el supuesto de inexistencia de hijos comunes el porcentaje es del 25%); y que cuando los ingresos del sobreviviente sean inferiores a 1,5 veces el importe del salario mínimo interprofesional vigente en el momento del fallecimiento. Este requisito ha de concurrir en el citado momento del fallecimiento y durante el período de su percepción.

Al contrario que a las uniones matrimoniales, a la pareja de hecho no se le aplica el régimen de gananciales ni de separación de bienes, aunque pueden pactar e inscribir en el registro un documento público que contenga un convenio en que se recoja la manera en que se van a regir sus relaciones económicas.

A efectos fiscales, los miembros de una pareja de hecho no pueden tributar de manera conjunta la declaración de IRPF, solo lo pueden hacer individualmente, mientras que los cónyuges tienen la opción de hacerlo de manera conjunta.

Derecho a pensión compensatoria: tan solo Aragón, Baleares, Cantabria, Cataluña, Navarra y el País Vasco tienen regulado si se da un caso de ruptura de pareja de hecho y si hay que proceder con una pensión compensatoria o compensación económica para el miembro más desfavorecido. El resto de Comunidades Autónomas se aplica el Código Civil, por lo que generalmente, las parejas de hecho no tienen ningún derecho a una pensión compensatoria. Esto hace que tengamos que acudir a la vía judicial para que sea allí donde se determine si procede o no el abono de una pensión.

Ante la defunción sin testamento, los derechos sucesorios de la pareja dependerán de la regulación de cada comunidad autónoma: Aragón, Baleares, Cataluña, Navarra y el País Vasco sí que reconocen derechos sucesorios a las parejas de hecho, pero el resto de Comunidades Autónomas se aplica la regulación del Código Civil, por lo que en principio no contaría con ningún derecho sucesorio, mientras que el cónyuge viudo tiene derecho al usufructo del tercio de mejora es lo que se conoce como legítima hereditaria.

Hay alguna excepción como es el caso de Andalucía, que contempla el derecho a residir en la vivienda durante un año.

La Ley de Arrendamientos Urbanos contempla el derecho de subrogación real de la pareja, siempre que se acrediten dos años de convivencia mediante la inscripción en el registro. Este derecho permitiría que la pareja que sigue viva se convierta en la titular del contrato.

En futuros posts continuaremos analizando la institución de la pareja de hecho, como los requisitos para contraerla y los efectos de la disolución.

Si esta es tu situación y deseas la patria potestad de tu hijo/a por desatención total del otro progenitor, no dudes en contactarnos o escribirnos a hablemos@hestiaabogados.com.

Quiénes somos

En Hestia Abogados somos personas capaces de meternos en tu piel y acompañarte en estos momentos que ahora te parecen tan cuesta arriba de forma profesional.

Contacto

 Castellana 255, 6ºD 28046 Madrid

Rúa Cerqueiro, 10, 36212, Vigo-Pontevedra

Teléfonos: 91 159 20 80 - 646 022 526

E-mail: hablemos@hestiaabogados.es